Tartrazina
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Descripción
La tartrazina (E102) es un colorante azoico sintético de color amarillo limón, ampliamente utilizado en la industria alimentaria. Pertenece al grupo de los colorantes azoicos, caracterizados por la presencia de uno o más grupos azo (-N=N-) que unen anillos aromáticos. Se obtiene industrialmente mediante la diazotación del ácido 4-aminobencenosulfónico (ácido sulfanílico) y su posterior acoplamiento con 1-(4-sulfofenil)-4-aminopirazol-3-carboxilato de sodio, seguido de purificación y secado.
Es un polvo de color naranja amarillento, soluble en agua (solubilidad >10 g/100 mL a 20 °C) y ligeramente soluble en etanol. Su fórmula molecular es C16H9N4Na3O9S2 y su masa molar es 534,36 g/mol. Es estable a la luz, al calor (hasta 120 °C) y a pH entre 3 y 8, pero se decolora en presencia de agentes reductores fuertes. Su función principal es impartir un color amarillo brillante a los alimentos, a menudo combinado con otros colorantes para obtener tonos verdes o naranjas.
La tartrazina fue aprobada como aditivo alimentario en la Unión Europea tras la Directiva 94/36/CE, actualmente regulada por el Reglamento (CE) 1333/2008. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha reevaluado su seguridad en varias ocasiones, la más reciente en 2009, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 7,5 mg/kg de peso corporal al día. El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) también fijó la misma IDA en 1964, confirmada posteriormente. La tartrazina está autorizada en numerosas categorías de alimentos, como bebidas no alcohólicas, productos de confitería, helados, salsas, sopas, cereales de desayuno y snacks, con límites máximos que varían entre 50 y 500 mg/kg según el producto.
En la Unión Europea, el etiquetado debe incluir la advertencia "puede tener efectos adversos sobre la actividad y la atención de los niños" cuando se utiliza en alimentos, según el Reglamento (CE) 1333/2008. A pesar de las controversias sobre posibles efectos adversos, las evaluaciones científicas concluyen que, dentro de los límites establecidos, la tartrazina es segura para la población general. Sin embargo, se recomienda precaución en personas con sensibilidad a los salicilatos o con asma, ya que se han reportado casos de urticaria y reacciones alérgicas en individuos susceptibles.
En resumen, la tartrazina es un colorante eficaz y ampliamente utilizado, cuyo consumo dentro de la IDA no representa un riesgo significativo para la salud, aunque debe etiquetarse adecuadamente para informar a los consumidores sensibles.
La tartrazina (E102) se utiliza en una amplia variedad de alimentos procesados para proporcionar un color amarillo brillante o, en combinación con otros colorantes, tonos verdes, naranjas o marrones. Según el Reglamento (CE) 1333/2008, está autorizada en numerosas categorías con límites máximos específicos. Por ejemplo, en bebidas no alcohólicas aromatizadas (refrescos, zumos) el límite es de 100 mg/L; en productos de confitería (caramelos, chicles, gominolas) hasta 300 mg/kg; en helados hasta 150 mg/kg; en salsas y condimentos (ketchup, mostaza) hasta 500 mg/kg; en sopas y caldos hasta 50 mg/kg; en cereales de desayuno hasta 200 mg/kg; y en snacks (patatas fritas, aperitivos) hasta 100 mg/kg.
En el mercado español, es común encontrar tartrazina en refrescos de naranja (como Fanta Naranja), caramelos duros (Chupa Chups), gelatinas de frutas, helados de colores, salsas tipo cóctel y sopas instantáneas. En Estados Unidos, la FDA también permite su uso (FD&C Yellow No. 5) en alimentos, cosméticos y medicamentos, con requisitos de etiquetado similares. En Japón, su uso está permitido pero con restricciones más estrictas en algunos productos.
La tartrazina es uno de los colorantes más utilizados a nivel mundial debido a su bajo coste, alta estabilidad y capacidad para producir colores vivos.
Los efectos adversos documentados de la tartrazina se centran principalmente en reacciones de hipersensibilidad en individuos susceptibles. Estudios clínicos han reportado casos de urticaria, angioedema, asma y rinitis tras la ingesta de tartrazina, especialmente en personas con sensibilidad a los salicilatos (como la aspirina) o con antecedentes de alergias.
Se estima que la prevalencia de reacciones adversas a la tartrazina en la población general es baja, alrededor del 0,1-0,2%, aunque en pacientes con urticaria crónica o asma inducida por aspirina puede ser mayor (hasta un 10%). El mecanismo biológico propuesto implica una liberación no inmunológica de histamina por parte de los mastocitos, aunque no se ha demostrado una respuesta mediada por IgE.
Además, algunos estudios han sugerido una posible relación entre la tartrazina y la hiperactividad en niños, pero la evidencia es limitada y no concluyente. Un estudio clínico de 2007 (McCann et al.) encontró un aumento de la hiperactividad en niños de 3 y 8-9 años tras consumir una mezcla de colorantes artificiales (incluyendo tartrazina) y benzoato de sodio, pero la EFSA consideró que el efecto no era específico de la tartrazina y que los resultados no eran suficientes para modificar la IDA. En cuanto a interacciones medicamentosas, no se han descrito interacciones significativas.
La EFSA y el JECFA concluyen que, dentro de la IDA de 7,5 mg/kg/día, la tartrazina no supone un riesgo para la salud de la población general. No obstante, por precaución, la UE exige el etiquetado de advertencia para informar a los consumidores sensibles.
En resumen, aunque la tartrazina es segura para la mayoría de las personas, aquellos con antecedentes de alergias o sensibilidad a los salicilatos deben evitar su consumo o consultar a un médico.
- Amarillo 5
- FD&C Yellow No. 5
- C.I. 19140
- Tartrazina sódica
- Amarillo tartrazina
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