Tartrato de sodio y potasio
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Descripción
El E337, también conocido como tartrato de sodio y potasio o sal de Seignette, es un aditivo alimentario utilizado principalmente como estabilizador, regulador de la acidez y agente de retención de agua. Se trata de la sal mixta de sodio y potasio del ácido tartárico (E334), un ácido orgánico natural presente en muchas frutas, especialmente en las uvas. Industrialmente se obtiene por neutralización del ácido tartárico con hidróxido de sodio y potasio, seguido de cristalización y purificación.
Es un sólido cristalino blanco, inodoro, con un sabor salino y ligeramente ácido. Es muy soluble en agua y ligeramente soluble en etanol. Su función principal es estabilizar emulsiones, evitar la separación de fases y mejorar la textura de los alimentos. También actúa como secuestrante de iones metálicos, previniendo reacciones de oxidación y decoloración. El uso del tartrato de sodio y potasio como aditivo alimentario tiene una larga historia.
Fue descubierto en el siglo XVII por el farmacéutico francés Pierre Seignette, de ahí su nombre común. En la Unión Europea, está autorizado desde los primeros listados de aditivos y su uso está regulado por el Reglamento (CE) nº 1333/2008. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado su seguridad en varias ocasiones, la más reciente en 2020, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 240 mg/kg de peso corporal al día para el ácido tartárico y sus sales (expresado como ácido tartárico). La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) también han evaluado este aditivo, estableciendo la misma IDA.
La valoración global de seguridad es muy favorable: se considera un aditivo seguro en las cantidades utilizadas en la industria alimentaria. En el etiquetado, debe aparecer como 'tartrato de sodio y potasio' o 'E337'. No se han identificado efectos adversos significativos en humanos a los niveles de consumo actuales.
En resumen, el E337 es un aditivo alimentario seguro y eficaz, ampliamente utilizado en la industria alimentaria europea.
El E337 se utiliza en una amplia variedad de categorías de alimentos como estabilizador, regulador de la acidez y agente de retención de agua. Según el Reglamento (CE) nº 1333/2008, está autorizado en productos como: productos de panadería fina (pasteles, galletas, bizcochos) con un límite máximo de 5.000 mg/kg; productos de cacao y chocolate (hasta 3.000 mg/kg); confitería (caramelos, chicles) hasta 5.000 mg/kg; helados (hasta 1.000 mg/kg); mermeladas, jaleas y confituras (hasta 3.000 mg/kg); sopas y caldos (hasta 1.000 mg/kg); salsas y condimentos (hasta 5.000 mg/kg); bebidas no alcohólicas (hasta 1.000 mg/kg); y vinos (hasta 1.000 mg/l).
En el mercado español, se encuentra en productos como galletas María, bollería industrial, caramelos de fruta, helados de vainilla, mermeladas de fresa, sopas de sobre, salsas de tomate y refrescos de cola. En comparación con la FDA de Estados Unidos, el tartrato de sodio y potasio está considerado GRAS (Generally Recognized As Safe) y no tiene límites específicos, solo buenas prácticas de fabricación. En Japón, también está permitido con límites similares a los europeos.
La versatilidad del E337 lo convierte en un aditivo muy utilizado en la industria alimentaria.
Los estudios toxicológicos realizados por la EFSA y el JECFA no han encontrado efectos adversos significativos asociados al consumo de tartrato de sodio y potasio en las cantidades permitidas. La IDA de 240 mg/kg pc/día (expresado como ácido tartárico) es muy superior a la ingesta estimada a través de la dieta, que se sitúa en torno a 30-40 mg/kg pc/día en adultos. En estudios con animales, dosis muy elevadas (superiores a 1.000 mg/kg pc/día) han mostrado efectos laxantes debido a la acción osmótica de las sales, pero no se han observado efectos tóxicos crónicos, carcinogénicos o teratogénicos. En humanos, el consumo excesivo de tartratos puede causar molestias gastrointestinales leves, como diarrea o flatulencia, especialmente en personas sensibles.
No se han identificado poblaciones especialmente vulnerables, aunque los pacientes con insuficiencia renal deben tener precaución debido a la acumulación de potasio. No se conocen interacciones con medicamentos. La EFSA concluye que el E337 no supone un riesgo para la salud pública en las condiciones de uso autorizadas. La OMS/JECFA también lo considera seguro.
Por lo tanto, el tartrato de sodio y potasio es un aditivo alimentario bien tolerado y seguro.
- Sal de Seignette
- Tartrato sódico-potásico
- Tartrato de sodio y potasio tetrahidratado
- Potassium sodium tartrate
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