Fosfatos de sodio
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Descripción
El aditivo alimentario E339, conocido como fosfatos de sodio, es un estabilizador ampliamente utilizado en la industria alimentaria. Se trata de sales sódicas del ácido fosfórico, que incluyen diferentes formas como ortofosfato de sodio, difosfato de sodio y polifosfatos de sodio. Su origen es mineral, obtenido a partir de rocas fosfáticas tratadas con ácido sulfúrico para producir ácido fosfórico, que luego se neutraliza con hidróxido de sodio para formar las sales.
Industrialmente, se obtiene mediante reacciones controladas que permiten obtener diferentes grados de polimerización. Las propiedades fisicoquímicas varían según la forma: son polvos blancos, higroscópicos, solubles en agua y con pH alcalino. Su función principal es actuar como estabilizador, emulsionante, espesante y secuestrante de iones metálicos, mejorando la textura y retención de agua en alimentos.
Históricamente, los fosfatos se han usado desde principios del siglo XX, y fueron aprobados en la Unión Europea como aditivo seguro. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) han evaluado su seguridad, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 70 mg/kg de peso corporal para todos los fosfatos (expresados como fósforo).
La valoración global de seguridad es favorable en las cantidades autorizadas, aunque se recomienda no exceder la IDA, especialmente en personas con enfermedad renal. En el etiquetado, debe aparecer como 'fosfatos de sodio' o su número E.
El E339 se utiliza en una amplia variedad de categorías de alimentos. En productos cárnicos y embutidos, como salchichas y jamón cocido, mejora la retención de agua y la textura. En productos lácteos, como quesos fundidos y postres, actúa como emulsionante y estabilizador. También se encuentra en bebidas, sopas, salsas, productos de panadería y patatas procesadas.
En el mercado español, ejemplos incluyen marcas de jamón york, quesos en lonchas, y patatas fritas. Los límites autorizados según el Reglamento CE 1333/2008 varían: en carnes procesadas hasta 5 g/kg (expresados como P2O5), en quesos fundidos hasta 20 g/kg, y en bebidas hasta 0.5 g/L. Comparativamente, la FDA permite su uso en cantidades similares, mientras que Japón tiene restricciones más estrictas en algunos productos.
La EFSA ha confirmado que los niveles actuales de exposición están por debajo de la IDA para la mayoría de la población.
Los efectos adversos documentados del E339 están relacionados principalmente con un consumo excesivo de fosfatos, que puede alterar el equilibrio calcio-fósforo y afectar la salud ósea y renal. Estudios han asociado altas ingestas de fosfatos con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y calcificación vascular, aunque la evidencia no es concluyente.
El mecanismo biológico implica que el exceso de fósforo puede unirse al calcio, reduciendo su absorción y potencialmente causando hipocalcemia. Las poblaciones sensibles incluyen personas con enfermedad renal crónica, ya que tienen dificultad para excretar el exceso de fósforo. No se han reportado interacciones significativas con medicamentos, aunque los antiácidos que contienen aluminio pueden formar complejos. La EFSA y la OMS concluyen que el E339 es seguro en las cantidades autorizadas, pero recomiendan no superar la IDA.
En la práctica, la exposición dietética total a fosfatos (naturales y añadidos) puede ser alta, por lo que se aconseja moderación en el consumo de alimentos procesados ricos en fosfatos.
- Fosfato monosódico
- Fosfato disódico
- Fosfato trisódico
- Ortofosfato de sodio
- Difosfato de sodio
- Trifosfato de sodio
- Polifosfato de sodio
- INS 339
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