Cera de carnauba
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Descripción
El aditivo alimentario E903, conocido como cera de carnauba, es una cera vegetal obtenida de las hojas de la palmera Copernicia prunifera (o Copernicia cerifera), originaria del noreste de Brasil. Se obtiene industrialmente mediante el secado de las hojas, seguido de un batido para desprender la cera, que luego se purifica mediante filtración y centrifugación. La cera de carnauba es una mezcla compleja de ésteres de ácidos grasos (principalmente ésteres de ácido cerótico y alcohol miricílico), alcoholes grasos, ácidos grasos libres e hidrocarburos.
Es de color amarillo a marrón claro, con un punto de fusión entre 82 y 86 °C, insoluble en agua pero soluble en disolventes orgánicos. Su función principal en alimentos es como agente de recubrimiento y glaseado, proporcionando brillo y protección contra la humedad. También se usa como agente de carga y antiaglomerante.
La cera de carnauba se ha utilizado históricamente en la industria alimentaria desde principios del siglo XX, y fue aprobada como aditivo alimentario en la Unión Europea mediante la Directiva 95/2/CE, actualmente regulada por el Reglamento (CE) 1333/2008. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado su seguridad en varias ocasiones, la más reciente en 2012, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 7 mg/kg de peso corporal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) también han evaluado la cera de carnauba, asignándole una IDA de 7 mg/kg pc.
La valoración global de seguridad es que la cera de carnauba se considera segura para el consumo humano en los niveles de uso autorizados, sin efectos adversos significativos. En el etiquetado de alimentos, debe aparecer como 'cera de carnauba' o 'E903'.
La cera de carnauba (E903) se utiliza principalmente como agente de recubrimiento y glaseado en una variedad de alimentos. Según el Reglamento (CE) 1333/2008, está autorizada en las siguientes categorías: frutas y verduras frescas (para recubrimiento superficial), frutos secos, granos de café, confitería (chicles, caramelos, chocolates), productos de panadería fina, y complementos alimenticios.
En el mercado español, se encuentra en productos como chicles (p.ej., marca Trident), caramelos duros, chocolates recubiertos (p.ej., Lacasitos), frutos secos glaseados (p.ej., cacahuetes recubiertos de chocolate), y en la capa exterior de algunas frutas como manzanas y cítricos para dar brillo. Los límites autorizados varían según la categoría: por ejemplo, en chicles hasta 1.200 mg/kg, en caramelos hasta 200 mg/kg, en frutos secos recubiertos hasta 500 mg/kg, y en frutas frescas hasta 400 mg/kg (expresado como cera total).
En comparación con la FDA de Estados Unidos, la cera de carnauba está clasificada como GRAS (Generally Recognized as Safe) y se permite en cantidades limitadas en alimentos, sin un límite máximo específico. En Japón, también está permitida como aditivo alimentario, con restricciones similares a las europeas.
Los efectos secundarios documentados de la cera de carnauba (E903) son muy limitados. La EFSA y el JECFA han concluido que no hay evidencia de toxicidad aguda, subcrónica o crónica a los niveles de uso autorizados. No se han reportado efectos adversos significativos en humanos tras el consumo de alimentos que contienen cera de carnauba. En estudios con animales, dosis muy altas (superiores a 1.000 mg/kg pc/día) han mostrado efectos como diarrea y disminución del peso corporal, pero estos niveles no son relevantes para la exposición humana. No se han identificado efectos genotóxicos ni carcinogénicos.
La cera de carnauba no se absorbe significativamente en el tracto gastrointestinal, por lo que se excreta principalmente sin cambios en las heces. No se conocen poblaciones sensibles específicas, aunque personas con alergias a las plantas de la familia Arecaceae (palmeras) podrían presentar reacciones alérgicas, aunque esto es extremadamente raro. No se han descrito interacciones con medicamentos. En conclusión, tanto la EFSA como la OMS consideran que la cera de carnauba es segura para el consumo humano en las cantidades utilizadas como aditivo alimentario, sin efectos secundarios adversos.
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