Cera microcristalina
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Descripción
La cera microcristalina (E905) es un aditivo alimentario clasificado dentro de la categoría 'Otros' en la Unión Europea. Se trata de una mezcla de hidrocarburos saturados de cadena larga, principalmente alcanos ramificados y cicloalcanos, obtenida a partir del petróleo mediante procesos de refinación. Su origen es sintético, derivado del petróleo crudo, del cual se separan las fracciones de cera mediante destilación y desparafinado.
Industrialmente, se obtiene por desparafinado de aceites lubricantes, seguido de desodorización y purificación para eliminar compuestos aromáticos y otros contaminantes. Las propiedades fisicoquímicas incluyen un punto de fusión entre 60 y 90 °C, insolubilidad en agua, solubilidad en disolventes orgánicos, y una textura plástica y maleable. Su función principal en alimentos es como agente de recubrimiento, proporcionando brillo y protección superficial, y como agente de liberación para evitar que los alimentos se peguen a moldes o envases. También se usa como agente de glaseado en frutas y verduras, y como sellador en cápsulas de suplementos.
La historia de su uso como aditivo alimentario se remonta a mediados del siglo XX, y fue aprobado en la UE tras evaluaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA). La EFSA estableció una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 0-10 mg/kg de peso corporal para la cera microcristalina, basada en estudios de toxicidad crónica en animales que no mostraron efectos adversos significativos. La OMS también la considera segura en los niveles de uso autorizados.
En cuanto a la valoración global de seguridad, la cera microcristalina es generalmente reconocida como segura (GRAS) por la FDA estadounidense, aunque en la UE su uso está restringido a ciertas categorías de alimentos. En el etiquetado, debe aparecer como 'cera microcristalina' o 'E905'. Es importante destacar que, aunque es un derivado del petróleo, los procesos de purificación garantizan la ausencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y otros contaminantes tóxicos.
La EFSA ha re-evaluado su seguridad en 2018, confirmando que no hay riesgos para la salud en los niveles de exposición actuales. Sin embargo, algunos consumidores pueden preferir evitarla por razones de origen no natural o por preocupaciones sobre posibles impurezas, aunque los estudios no han demostrado efectos adversos.
En resumen, la cera microcristalina es un aditivo seguro y eficaz para usos específicos en la industria alimentaria.
La cera microcristalina (E905) se utiliza en diversas categorías de alimentos como agente de recubrimiento, glaseado y liberación.
En el mercado español, se encuentra comúnmente en frutas y verduras frescas (como manzanas, peras, cítricos) para dar brillo y retrasar la pérdida de humedad; en productos de confitería (chicles, caramelos duros, chocolates) para evitar que se peguen; en suplementos dietéticos como sellador de cápsulas; y en algunos quesos y embutidos para proteger la superficie.
Los límites autorizados según el Reglamento CE 1333/2008 varían según la categoría: por ejemplo, en frutas y verduras frescas se permite hasta 0.5 g/kg, en chicles hasta 20 g/kg, y en suplementos alimenticios hasta 0.5 g/kg. En comparación con la FDA, que permite su uso en alimentos en cantidades suficientes para lograr el efecto deseado (buenas prácticas de fabricación), la UE es más restrictiva y establece límites específicos. En Japón, la cera microcristalina está aprobada como aditivo alimentario con límites similares a los de la UE. Es importante señalar que su uso está prohibido en alimentos orgánicos certificados en la UE.
En general, se emplea en productos donde se requiere una capa protectora o brillante, y su consumo es bajo debido a que se aplica en cantidades mínimas.
Los estudios toxicológicos sobre la cera microcristalina (E905) no han documentado efectos adversos significativos en humanos en los niveles de exposición autorizados. La EFSA, en su re-evaluación de 2018, concluyó que no hay preocupaciones de seguridad para la población general, incluidos niños, siempre que se respeten los límites establecidos.
El mecanismo biológico de la cera microcristalina es principalmente físico: al ser ingerida, no se absorbe en el tracto gastrointestinal y se excreta sin cambios en las heces. No se han identificado efectos genotóxicos, carcinogénicos ni reproductivos en estudios con animales. Las poblaciones sensibles, como personas con alergias o sensibilidades, no han mostrado reacciones adversas específicas, aunque teóricamente podría haber riesgo de contaminación con HAP si el proceso de purificación es deficiente, pero los estándares actuales garantizan su ausencia.
No se conocen interacciones con medicamentos. La OMS también considera que no hay evidencia de efectos nocivos. En casos de consumo extremadamente alto (muy por encima de la IDA), podría producirse un efecto laxante debido a la naturaleza oleosa, pero esto no es relevante en la práctica.
En conclusión, la cera microcristalina es segura en los usos autorizados, y no se han reportado efectos secundarios adversos documentados en la literatura científica.
- Cera de petróleo microcristalina
- Cera microcristalina de petróleo
- Cera de hidrocarburos
- Cera parafínica microcristalina
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