Dióxido de cloro
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Descripción
El dióxido de cloro (E926) es un aditivo alimentario clasificado como harina tratante, utilizado principalmente para blanquear y madurar la harina, así como para desinfectar superficies y aguas en la industria alimentaria. Se trata de un gas de color amarillo rojizo, soluble en agua, con un olor característico similar al cloro.
Industrialmente se obtiene mediante la reacción del clorito de sodio con cloro gaseoso o con ácido clorhídrico, o bien por reducción del clorato de sodio en medio ácido. Su fórmula química es ClO₂. El dióxido de cloro actúa como agente oxidante fuerte, destruyendo microorganismos y blanqueando pigmentos naturales de la harina.
Históricamente, su uso como aditivo alimentario comenzó en Estados Unidos a mediados del siglo XX, y fue aprobado en la Unión Europea tras la Directiva 95/2/CE. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado el E926 en varias ocasiones, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 0,3 mg/kg de peso corporal al día para el dióxido de cloro y sus derivados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también lo ha evaluado, fijando una IDA similar. En la UE, su uso está restringido a ciertos alimentos y niveles máximos, y debe declararse en el etiquetado como "dióxido de cloro" o "E926". La valoración global de seguridad es que, dentro de los límites autorizados, no supone un riesgo significativo para la salud humana. Sin embargo, su uso ha sido controvertido debido a la posible formación de subproductos como cloritos y cloratos, que pueden tener efectos adversos en altas dosis. Por ello, la EFSA recomienda un control riguroso de los niveles residuales.
En la industria alimentaria, el E926 se emplea también como desinfectante en el procesado de frutas y verduras, aunque en la UE su uso como aditivo directo en alimentos se limita principalmente al tratamiento de harinas.
El E926 se utiliza principalmente como harina tratante para blanquear y madurar la harina de trigo, mejorando sus propiedades panificables. También se emplea como desinfectante en el lavado de frutas y verduras, y en el tratamiento de aguas potables. En la Unión Europea, el Reglamento (CE) 1333/2008 autoriza su uso en harina de trigo para panificación con un límite máximo de 50 mg/kg (expresado como dióxido de cloro). En otros alimentos, como frutas y verduras procesadas, su uso está permitido como desinfectante con límites específicos (por ejemplo, 3 mg/L en agua de lavado). E
n el mercado español, se encuentra en harinas tratadas para panadería industrial y en productos de panificación que requieren una maduración rápida. Comparativamente, en Estados Unidos la FDA permite su uso en harina de trigo hasta 50 mg/kg, similar a la UE, mientras que en Japón su uso está más restringido y solo se permite en algunos productos. Es importante destacar que el E926 no está autorizado en alimentos ecológicos ni en productos destinados a lactantes y niños pequeños.
Los efectos adversos documentados del dióxido de cloro (E926) se asocian principalmente a exposiciones agudas por inhalación o ingestión de altas dosis, más que al consumo en alimentos dentro de los límites autorizados. Estudios en animales han mostrado que dosis elevadas pueden causar irritación gastrointestinal, daño renal y alteraciones en la glándula tiroides.
El mecanismo biológico se basa en su acción oxidante, que puede generar especies reactivas de oxígeno y dañar membranas celulares. En humanos, la ingestión accidental de grandes cantidades puede provocar náuseas, vómitos, diarrea y deshidratación. Poblaciones sensibles incluyen personas con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD), ya que el dióxido de cloro puede inducir hemólisis. No se han reportado interacciones significativas con medicamentos a niveles de exposición dietética.
La EFSA, en su evaluación de 2015, concluyó que la exposición dietética al E926 en los niveles autorizados no supone un riesgo para la salud, aunque señaló la necesidad de controlar los niveles de clorito y clorato como subproductos. La OMS también considera que el dióxido de cloro es seguro para el tratamiento de aguas cuando se mantienen los límites recomendados.
En resumen, para el consumidor medio, el E926 se considera seguro dentro de los límites legales, sin efectos secundarios significativos documentados.
- Dióxido de cloro
- ClO₂
- Dióxido de cloro (E926)
- Dióxido de cloro (INS 926)
- Dióxido de cloro (CAS 10049-04-4)
- Óxido de cloro (IV)
- Cloro de óxido
- Gas de cloro oxidante
- Dióxido de cloro estabilizado
- ClO2 líquido (en solución)
- Agente de blanqueo químico
- Óxido de cloro técnico
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