Argón
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Descripción
El aditivo alimentario E938, también conocido como argón, es un gas noble incoloro, inodoro e insípido que se utiliza en la industria alimentaria principalmente como gas propulsor y de envasado. Pertenece a la categoría de gasificantes y gases de envasado, y su función principal es desplazar el oxígeno para prevenir la oxidación y el crecimiento de microorganismos, prolongando así la vida útil de los alimentos.
El argón es un elemento químico que se encuentra de forma natural en la atmósfera terrestre (aproximadamente un 0,93% en volumen). Industrialmente se obtiene mediante la destilación fraccionada del aire líquido, proceso en el que se separa el nitrógeno, oxígeno y argón aprovechando sus diferentes puntos de ebullición. Este método permite obtener argón de alta pureza (≥99,99%) apto para uso alimentario. Desde el punto de vista fisicoquímico, el argón es un gas monoatómico, químicamente inerte, con una densidad mayor que la del aire (1,784 g/L a 0°C y 1 atm). Su solubilidad en agua es baja (aproximadamente 33,6 mL/L a 20°C) y no reacciona con otros componentes alimentarios.
En la Unión Europea, el E938 fue autorizado como aditivo alimentario tras la Directiva 95/2/CE y actualmente está regulado por el Reglamento (CE) nº 1333/2008. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado el argón en varias ocasiones, concluyendo que no presenta riesgos para la salud en las condiciones de uso autorizadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) también lo han evaluado, estableciendo que no se requiere una ingesta diaria admisible (IDA) específica, ya que se considera seguro para el consumo humano. La valoración global de seguridad es muy alta: el argón es un gas fisiológicamente inerte que no se metaboliza en el organismo y se elimina sin cambios a través de los pulmones.
En el etiquetado de los productos, debe aparecer como "argón" o "E938", y su uso está permitido en todos los alimentos en los que sea tecnológicamente necesario, sin límites cuantitativos específicos (quantum satis). En resumen, el E938 es un aditivo alimentario seguro, ampliamente utilizado en la industria para mejorar la conservación de alimentos, sin efectos adversos conocidos.
El E938 (argón) se utiliza en la industria alimentaria principalmente como gas de envasado y propulsor. Se emplea en una amplia variedad de categorías de alimentos, como productos cárnicos y aves (por ejemplo, jamón cocido, pechuga de pavo envasada), productos lácteos (quesos, yogures), productos de panadería y bollería (pan de molde, magdalenas), snacks (patatas fritas, frutos secos), café y té, y vinos y bebidas alcohólicas.
En el mercado español, es común encontrar argón en envases de jamón serrano en lonchas, queso rallado, café molido envasado al vacío y patatas fritas. El Reglamento (CE) nº 1333/2008 autoriza el uso de argón en todos los alimentos en los que sea tecnológicamente necesario, sin límites máximos específicos (quantum satis). Esto significa que se puede utilizar en la cantidad necesaria para lograr el efecto deseado, siempre que no se supere la dosis mínima requerida.
En comparación con la normativa de la FDA en Estados Unidos, el argón también está reconocido como GRAS (Generally Recognized as Safe) y su uso está permitido sin restricciones cuantitativas. En Japón, el argón está listado como aditivo alimentario permitido.
La versatilidad del argón se debe a su inercia química, que evita reacciones no deseadas con los alimentos, y a su mayor densidad que el aire, lo que facilita la creación de una atmósfera protectora en el envase.
No se han documentado efectos adversos significativos asociados al consumo de argón como aditivo alimentario. El argón es un gas fisiológicamente inerte: no se absorbe en el tracto gastrointestinal, no se metaboliza y se elimina sin cambios a través de los pulmones. Los estudios toxicológicos realizados por la EFSA y el JECFA no han encontrado evidencia de toxicidad aguda, subcrónica o crónica, ni efectos carcinogénicos, mutagénicos o teratogénicos. En condiciones normales de uso, las cantidades de argón ingeridas son mínimas y no representan un riesgo para la salud.
No se han identificado poblaciones sensibles específicas, ni interacciones con medicamentos. La única precaución teórica sería en caso de inhalación accidental de grandes cantidades en espacios cerrados, lo que podría provocar asfixia por desplazamiento de oxígeno, pero esto no es relevante para el consumo alimentario. La EFSA concluye que el argón es seguro para el consumidor en las aplicaciones autorizadas, y la OMS no ha establecido una IDA, considerando que cualquier exposición dietética es segura.
En resumen, el E938 no presenta efectos secundarios documentados y su perfil de seguridad es excelente.
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