Helio
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Descripción
El aditivo alimentario E939, conocido comúnmente como helio, es un gas noble incoloro, inodoro e insípido que se utiliza en la industria alimentaria principalmente como gasificante y gas de envasado. El helio es el segundo elemento más abundante en el universo, pero en la Tierra se encuentra en pequeñas cantidades en el gas natural, del cual se extrae mediante procesos de destilación fraccionada a baja temperatura. Industrialmente, el helio se obtiene a partir de yacimientos de gas natural que contienen concentraciones significativas de helio (generalmente entre 0.3% y 2%).
proceso implica la licuefacción del gas natural y la separación del helio mediante destilación criogénica, aprovechando su bajo punto de ebullición (-268.9 °C). El helio es químicamente inerte, no inflamable y no tóxico, lo que lo hace ideal para aplicaciones alimentarias donde se requiere un gas que no reaccione con los alimentos. Su función principal es la de gasificante, es decir, se utiliza para crear atmósferas protectoras que evitan la oxidación y el deterioro de los alimentos, así como para presurizar envases y mejorar la textura de ciertos productos. Además, el helio se emplea en la elaboración de aerosoles alimentarios y en la carbonatación de bebidas, aunque en menor medida que el dióxido de carbono.
La historia del helio como aditivo alimentario se remonta a su aprobación en la Unión Europea, donde fue incluido en la lista de aditivos autorizados tras evaluaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La EFSA, en su dictamen de 2014, concluyó que el helio no presenta riesgos para la salud humana en las cantidades utilizadas en alimentos, ya que es un gas inerte que no se absorbe ni metaboliza.
La OMS, a través del Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), no ha establecido una Ingesta Diaria Admisible (IDA) específica para el helio, considerando que su uso no implica exposición significativa. En cuanto al etiquetado, el helio debe declararse en la lista de ingredientes como "helio" o "E939".
La valoración global de seguridad del helio es muy alta, siendo considerado uno de los aditivos más seguros debido a su inercia química y su baja solubilidad en agua y grasas. No se han documentado efectos adversos en humanos por consumo de helio en alimentos, aunque la inhalación directa del gas puede ser peligrosa por asfixia.
En resumen, el helio es un aditivo alimentario seguro y eficaz para aplicaciones de envasado y gasificación, respaldado por evaluaciones científicas rigurosas.
El helio (E939) se utiliza principalmente como gasificante y gas de envasado en la industria alimentaria. Sus aplicaciones incluyen la creación de atmósferas protectoras para alimentos envasados, como snacks, frutos secos, café, y productos lácteos en polvo, donde ayuda a prevenir la oxidación y prolongar la vida útil. También se emplea en la carbonatación de bebidas, aunque es menos común que el dióxido de carbono.
En el mercado español, se puede encontrar helio en envases de patatas fritas, café molido, y algunos productos de bollería industrial. Los límites autorizados por el Reglamento CE 1333/2008 no establecen una cantidad máxima específica para el helio, ya que se considera un gas de uso general (quantum satis), es decir, se utiliza según las necesidades tecnológicas sin restricciones cuantitativas. La FDA estadounidense también clasifica el helio como Generally Recognized as Safe (GRAS) para uso en alimentos, sin límites específicos. En Japón, el helio está permitido como aditivo alimentario sin restricciones.
Comparativamente, el helio es menos utilizado que el nitrógeno (E941) o el dióxido de carbono (E290) debido a su mayor coste, pero ofrece ventajas en aplicaciones donde se requiere un gas más ligero o inerte.
No se han documentado efectos adversos significativos asociados al consumo de helio como aditivo alimentario. El helio es un gas inerte que no reacciona con los componentes de los alimentos ni con el organismo humano. Al ser ingerido, el helio no se absorbe en el tracto gastrointestinal y se elimina rápidamente a través de los gases intestinales o eructos.
No se han reportado casos de toxicidad, alergias o intolerancias relacionadas con el helio en alimentos. La EFSA, en su evaluación de 2014, concluyó que el helio no presenta riesgos para la salud en las cantidades utilizadas en alimentos. La OMS/JECFA no ha establecido una IDA, ya que la exposición es insignificante. No existen poblaciones sensibles identificadas, ni interacciones conocidas con medicamentos. Sin embargo, es importante destacar que la inhalación directa de helio desde envases presurizados puede causar asfixia por desplazamiento de oxígeno, pero esto no es relevante para el consumo alimentario.
En conclusión, el helio es considerado seguro para su uso en alimentos, sin efectos secundarios documentados.
- E-939
- Helium
- Helio comprimido
- Helio gaseoso
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