Sacarina y sus sales de Na K y Ca
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Descripción
La sacarina (E954) es un edulcorante artificial intenso, descubierto en 1879 por los químicos Constantin Fahlberg e Ira Remsen en la Universidad Johns Hopkins. Es el edulcorante artificial más antiguo y se utiliza ampliamente en alimentos y bebidas. Industrialmente, la sacarina se obtiene mediante síntesis química a partir de tolueno o anhídrido ftálico. El proceso más común implica la sulfonación del tolueno seguida de oxidación y ciclación para formar la sacarina. Las sales de sodio, potasio y calcio se producen neutralizando la sacarina con las correspondientes bases.
La sacarina es un polvo cristalino blanco, inodoro, con un poder edulcorante entre 300 y 500 veces superior al del azúcar (sacarosa). Es estable al calor y a pH ácido, lo que la hace adecuada para productos horneados y bebidas carbonatadas. Su función principal es endulzar sin aportar calorías, siendo útil para personas con diabetes o que buscan reducir el consumo de azúcar.
En la Unión Europea, la sacarina fue aprobada como aditivo alimentario tras la Directiva 94/35/CE y actualmente está regulada por el Reglamento (CE) nº 1333/2008. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) ha reevaluado la sacarina en varias ocasiones, la más reciente en 2019, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 5 mg/kg de peso corporal. La OMS, a través del Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), también ha evaluado la sacarina y fijó la misma IDA.
La valoración global de seguridad es que la sacarina es segura para el consumo humano en los niveles autorizados. Aunque en los años 70 se asoció con cáncer de vejiga en ratas, estudios posteriores demostraron que este efecto es específico de la especie y no relevante para humanos. La sacarina debe etiquetarse como 'edulcorante: sacarina' o 'E954' en la lista de ingredientes. En algunos países, como Estados Unidos, la FDA la considera segura (GRAS) y no requiere advertencia desde 2000. En la UE, no existe obligación de incluir advertencias adicionales, aunque se recomienda su consumo moderado dentro de la IDA.
La sacarina (E954) se utiliza en una amplia variedad de alimentos y bebidas como edulcorante de mesa, en bebidas refrescantes sin azúcar, postres lácteos, helados, confitería, mermeladas, salsas y productos de panadería.
En el mercado español, es común encontrarla en edulcorantes de mesa como 'Sacarina' en sobres o líquido, en refrescos light como Coca-Cola Zero (aunque actualmente usa una mezcla de edulcorantes), y en productos para diabéticos. Según el Reglamento (CE) nº 1333/2008, los límites máximos de uso varían según la categoría de alimento. Por ejemplo, en bebidas no alcohólicas saborizadas, el límite es de 80 mg/l (expresado como sacarina libre); en postres lácteos, 100 mg/kg; en confitería, 500 mg/kg; y en edulcorantes de mesa, quantum satis (cantidad suficiente).
En comparación con la FDA, Estados Unidos permite su uso en alimentos y bebidas sin límites específicos, pero con buenas prácticas de fabricación. Japón también autoriza la sacarina, pero con restricciones más estrictas en algunos productos.
La sacarina se usa a menudo en combinación con otros edulcorantes (como ciclamato o aspartamo) para mejorar el perfil de sabor, ya que puede dejar un regusto metálico en altas concentraciones.
Los efectos secundarios documentados de la sacarina son limitados. En estudios con animales, dosis muy elevadas (equivalentes a cientos de veces la IDA) se asociaron con un aumento de tumores de vejiga en ratas macho, pero este efecto se atribuye a un mecanismo específico de la especie (formación de cristales de silicato de calcio en la orina) que no ocurre en humanos. La EFSA y la OMS concluyen que la sacarina no es carcinógena para los humanos en las dosis de consumo habitual. En humanos, algunos estudios han reportado reacciones alérgicas leves (urticaria, fotosensibilidad) en personas sensibles, pero son raras.
No se han demostrado efectos adversos sobre el metabolismo, la glucemia o la microbiota intestinal. Poblaciones sensibles: personas con fenilcetonuria no tienen restricción con sacarina (a diferencia del aspartamo). No se conocen interacciones medicamentosas significativas. La IDA de 5 mg/kg/día es ampliamente segura; por ejemplo, una persona de 70 kg podría consumir hasta 350 mg/día, equivalente a unos 175 g de azúcar en poder edulcorante.
En conclusión, la EFSA y la OMS consideran la sacarina segura en los niveles autorizados. No obstante, algunos consumidores prefieren evitarla por su origen sintético o por el regusto metálico.
- Sacarina sódica
- Sacarina potásica
- Sacarina cálcica
- 2-benzisotiazol-3(2H)-ona 1
- 1-dióxido
- o-sulfobenzimida
- Sacarina soluble
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