Sulfito de calcio
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Descripción
El E226, conocido como sulfito de calcio, es un aditivo alimentario perteneciente a la categoría de conservantes. Se trata de una sal cálcica del ácido sulfuroso, cuya fórmula química es CaSO3. Su origen es sintético, aunque los sulfitos están presentes de forma natural en algunos alimentos durante procesos de fermentación. Industrialmente, el sulfito de calcio se obtiene haciendo reaccionar ácido sulfuroso con carbonato de calcio o hidróxido de calcio, seguido de un proceso de secado y molienda.
Se presenta como un polvo blanco cristalino, ligeramente soluble en agua y con un olor característico a dióxido de azufre. Su función principal es actuar como conservante, antioxidante y agente blanqueante, inhibiendo el crecimiento de microorganismos y previniendo el pardeamiento enzimático y no enzimático.
La historia de su uso se remonta a la antigüedad, cuando se empleaba dióxido de azufre para conservar vinos. En la Unión Europea, el sulfito de calcio está autorizado como aditivo alimentario desde 1995, regulado por el Reglamento (CE) nº 1333/2008. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado su seguridad en varias ocasiones, la más reciente en 2016, estableciendo una Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 0,7 mg de SO2 equivalente por kg de peso corporal al día para todos los sulfitos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha evaluado los sulfitos, fijando una IDA similar.
La valoración global de seguridad indica que, en las dosis autorizadas, el E226 no supone un riesgo significativo para la salud de la población general. Sin embargo, se requiere etiquetado obligatorio cuando la concentración supera los 10 mg/kg o 10 mg/L, indicando 'contiene sulfitos' para alertar a personas sensibles. En resumen, el E226 es un aditivo alimentario eficaz y seguro dentro de los límites establecidos, aunque debe ser evitado por personas con asma o alergia a los sulfitos.
El E226 se utiliza principalmente como conservante y antioxidante en una variedad de alimentos procesados. Según el Reglamento CE 1333/2008, está autorizado en categorías como: vinos (hasta 200 mg/L de SO2 total, aunque varía según el tipo de vino), sidras, cervezas, zumos de frutas, frutas deshidratadas (como orejones de albaricoque, hasta 2000 mg/kg), verduras encurtidas, mariscos congelados (para evitar el ennegrecimiento), y productos de patata (como patatas fritas congeladas).
En el mercado español, se encuentra en vinos blancos y tintos, cervezas artesanales, frutas secas (higos, pasas), y en algunos encurtidos. Los límites autorizados varían: por ejemplo, en frutas deshidratadas el máximo es 2000 mg/kg, mientras que en vinos es de 200 mg/L. Comparativamente, la FDA permite el uso de sulfitos en alimentos, pero con límites similares; en Japón, su uso está más restringido, especialmente en frutas frescas.
Es importante destacar que el E226 no está permitido en alimentos para bebés ni en productos cárnicos frescos.
Los efectos secundarios del E226 están principalmente asociados a la sensibilidad a los sulfitos, que afecta aproximadamente al 1% de la población, especialmente a personas asmáticas (5-10% de los asmáticos). Los síntomas incluyen: dificultad respiratoria, sibilancias, urticaria, dolor abdominal, diarrea y, en casos raros, shock anafiláctico. El mecanismo biológico no está completamente claro, pero se cree que los sulfitos pueden desencadenar una reacción alérgica mediada por IgE o una intolerancia por deficiencia de la enzima sulfito oxidasa.
Estudios han demostrado que la inhalación de dióxido de azufre (liberado por sulfitos en medio ácido) puede provocar broncoconstricción. La EFSA concluye que, para la población general, los sulfitos son seguros en las dosis autorizadas, pero recomienda etiquetado para proteger a los sensibles. No se han documentado interacciones significativas con medicamentos, aunque teóricamente podrían interferir con la absorción de tiamina (vitamina B1). La IDA de 0,7 mg SO2/kg/día es considerada segura, y la exposición dietética estimada está por debajo de este límite para la mayoría de los consumidores.
En resumen, los efectos adversos son raros y limitados a individuos sensibles.
- Sulfito de calcio
- Sulfito cálcico
- Calcio sulfito
- Sulfito de calcio hidratado
- Sal cálcica del ácido sulfuroso
- Calcium sulfite
- Sulfito cálcico neutro
- Sulfito de calcio en polvo
- Precipitado de sulfito cálcico
- Sal de calcio del ácido trioxosulfúrico.
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